Con motivo del estreno de Aquel, la serie de Netflix sobre la vida de Raphael, queremos acercaros a una parte fundamental de nuestro trabajo en ON SET: el coaching de interpretación con niños y adolescentes en el audiovisual.
En esta producción, Yaël Belicha e Irene Rojo acompañamos a Liam Tomás, el niño que interpreta a Raphael de pequeño, y a Álvaro González, que da vida al artista durante su adolescencia.
Aunque ambos formaban parte de la misma producción, sus necesidades eran muy diferentes. Trabajar con un niño de cinco años no es lo mismo que acompañar a un adolescente que ya ha estudiado interpretación, pero que se enfrenta por primera vez a un rodaje profesional.
En los dos casos, nuestro objetivo es el mismo: darles herramientas interpretativas, seguridad y confianza para que puedan trabajar con naturalidad, disfrutar del proceso y sentirse acompañados en todo momento.
1. Trabajar con un niño de cinco años: el juego como herramienta principal
Cuando trabajamos con un niño tan pequeño, lo primero no es el texto, sino crear un vínculo de confianza. Antes de abordar las escenas, necesitamos que el niño sepa quiénes somos, que se sienta cómodo con nosotras y que entienda que estamos ahí para ayudarle. Tiene que saber que puede acudir a su coach ante cualquier necesidad, duda o dificultad.
En este caso, como estuvimos las dos acompañándolo en el rodaje, también compartimos los ensayos, para que Liam pudiera conocernos a ambas y confiar en las dos.
Una vez creado ese vínculo, empezamos a trabajar a través del juego, los dibujos y las cartulinas. Si hay texto que aprender, recurrimos a la repetición, siempre adaptada a su edad y a su capacidad de atención.
La clave está en traducir las escenas a su mundo cotidiano. Asociamos lo que tiene que hacer con experiencias que conoce: ir al colegio, comer su plato favorito o celebrar un cumpleaños. Así el niño no tiene que enfrentarse a conceptos abstractos ni memorizar indicaciones que no comprende: relaciona cada escena con algo familiar y entiende, desde su propia experiencia, qué tiene que jugar en ella.
2. Preparar las escenas y dar continuidad al trabajo
Una vez encontrada la manera de abordar cada escena, establecemos una línea de trabajo común que dé coherencia a todo el recorrido del personaje.
El día anterior al rodaje solemos quedar con él o hacer una videollamada para repasar las escenas del día siguiente. Así llega al set con más seguridad y con las ideas frescas, sin que la preparación se convierta en una obligación pesada.
Si el niño nunca ha estado en un rodaje, también consideramos fundamental que pueda visitar el set antes, aunque sea media hora y acompañado por su coach. Conocer el espacio, ver a los distintos profesionales trabajando, descubrir cómo se rueda una escena y asomarse al combo —el monitor en el que se ve lo que está grabando la cámara— le ayuda a familiarizarse con un entorno que, de otro modo, le resultaría completamente desconocido.
Siempre que sea posible, es importante también que conozca al director o a la directora antes de empezar a rodar.
3. Una sola voz para el niño: la comunicación en set
En un rodaje hay muchas personas trabajando a la vez y las indicaciones pueden multiplicarse. Para un niño de cinco años, recibir instrucciones de distintos profesionales puede generar confusión e inseguridad.
Por eso defendemos una coordinación clara entre dirección y coaching: las indicaciones dirigidas al niño deben llegarle, siempre que sea posible, a través de su coach. El director o la directora explica a la coach qué necesita de la escena, y ella adapta la indicación al lenguaje y a la capacidad de comprensión del niño.
Así evitamos que varias personas le den instrucciones a la vez y conseguimos que tenga una única interlocutora de referencia.
4. El bienestar físico también forma parte del coaching
El acompañamiento de un menor no termina en la interpretación. Sus necesidades físicas y emocionales tienen que estar atendidas durante toda la jornada.
En esta producción rodamos en exteriores y con muchísimo calor, así que era fundamental que Liam pudiera descansar entre tomas en un espacio fresco y protegido. Desde coaching estábamos especialmente pendientes de que bebiera agua con frecuencia, de que comiera cuando lo necesitara y de que pudiera descansar.
También es importante que el catering tenga en cuenta a los niños: fruta, sándwiches y opciones sencillas, nutritivas y adecuadas a su edad, sin olvidar las alergias y otras necesidades alimentarias. Y en jornadas de calor intenso, el equipo debe garantizar un espacio climatizado, pausas suficientes y las medidas necesarias para evitar golpes de calor.
Para nosotras no son detalles secundarios. Un niño con hambre, sed, calor o cansancio difícilmente podrá mantener la atención y disfrutar interpretando.
5. ¿Por qué evitamos los premios después de cada escena?
Creemos que el refuerzo positivo es fundamental, pero no necesitamos convertir cada escena en una negociación ni recompensar al niño continuamente con chucherías o regalos. Queremos que viva la experiencia desde la motivación, el juego y el placer de interpretar, sin sentir que tiene que ganarse un premio después de cada toma.
Al terminar el rodaje, en cambio, sí nos gusta que se lleve un recuerdo especial: un pequeño detalle de la producción, un librito con fotos del rodaje o una cartulina con imágenes de los momentos compartidos. Es una manera bonita de reconocer su trabajo y de conservar el recuerdo de una experiencia que puede ser muy importante en su vida.
6. Trabajar con Álvaro: el recorrido emocional de Raphael adolescente
Con Álvaro, que interpreta a Raphael durante su adolescencia, el enfoque fue diferente. Tenía experiencia estudiando interpretación, pero no había trabajado antes en un rodaje profesional.
Por eso nos centramos en preparar el recorrido emocional del personaje. Analizamos las escenas, las situaciones que atravesaba, sus intenciones y la evolución de sus emociones a lo largo de la historia. Trabajamos cómo abordar cada momento y cómo encontrar una interpretación verosímil que conectara con su propia sensibilidad y su manera de entender al personaje.
Una de las cosas más importantes fue ayudarle a no exigirse demasiado y a no sentir miedo ante la cámara. Cuando un actor se enfrenta por primera vez a un rodaje, puede tener la sensación de que debe hacerlo todo perfecto desde el primer momento. Nuestro papel es también darle herramientas para que confíe en su trabajo, se permita probar y descubra qué funciona. Si te interesa este salto, lo explicamos en interpretación ante la cámara: diferencias con el teatro.
7. El trabajo continúa durante el rodaje
El coaching no termina con los ensayos. En el set, nuestra presencia es fundamental para acompañar al intérprete y dar continuidad al trabajo previo.
En el caso de Álvaro, verse en el combo le permitía observar cómo funcionaba su interpretación y comprender mejor el resultado que se estaba construyendo. Con refuerzo positivo, indicaciones concretas y acompañamiento constante, trabajábamos para mantener la coherencia emocional entre escenas y acercarnos a lo que la historia necesitaba contar.
El objetivo no es imponer una interpretación, sino dar herramientas para que el actor la encuentre, la haga suya y la desarrolle con confianza.
Acompañamos a los intérpretes, pero también cuidamos a las personas
Trabajar con menores en el audiovisual exige preparación, sensibilidad, capacidad de adaptación y una comunicación fluida con todo el equipo. Cada edad tiene sus necesidades, cada intérprete necesita un acompañamiento diferente y cada producción plantea retos nuevos.
Por eso en ON SET entendemos el coaching como un trabajo que va mucho más allá de aprender un texto: se trata de crear las condiciones para que niños y adolescentes puedan interpretar, crecer profesionalmente y vivir el rodaje con seguridad, confianza y bienestar.
Porque una buena interpretación importa. Pero también importa cómo ayudamos a que suceda.


