El teatro: mucho más que una profesión
Una de las frases que más escucho cuando alguien viene a conocer nuestra escuela es:
“Yo no quiero hacer teatro porque no quiero ser actor.”
Y siempre respondo lo mismo: el teatro no es solo para quienes desean dedicarse profesionalmente a la interpretación. Es una de las herramientas más poderosas para desarrollar habilidades personales y comunicativas que utilizaremos durante toda la vida.
Hablar en público, hacer una entrevista de trabajo, defender una idea, liderar una reunión o realizar una presentación son situaciones que generan un enorme estrés a la mayoría de las personas. Sin embargo, nadie nos enseña a gestionar ese miedo.
El teatro sí lo hace.
Mi experiencia personal
Tuve la suerte de estudiar en un colegio inglés donde el teatro era una asignatura obligatoria. Cada año preparábamos una función de final de curso, a veces representando obras de Shakespeare y otras de autores contemporáneos.
Pero lo verdaderamente importante no era la representación final.
Aprendíamos a utilizar nuestra voz, a respirar correctamente, a preparar el cuerpo antes de salir al escenario, a concentrarnos y a controlar los nervios.
Con los años comprendí que aquellas herramientas no solo me estaban formando como actriz; me estaban enseñando a comunicarme mejor como persona.
El miedo escénico también aparece fuera del escenario
Muchas personas son excelentes profesionales, dominan perfectamente su trabajo y tienen grandes conocimientos. Sin embargo, cuando llega el momento de explicarlos delante de otras personas, aparece el miedo.
La respiración se acelera.
La voz tiembla.
Las manos sudan.
Las ideas se bloquean.
No ocurre porque no sepan lo que quieren decir, sino porque nunca han entrenado la comunicación.
Y comunicar también se entrena.
Igual que entrenamos el cuerpo, debemos entrenar la comunicación
Siempre utilizo la misma comparación.
Si quisieras correr una maratón, jamás te pondrías unas zapatillas el día anterior para recorrer cuarenta y dos kilómetros. Entrenarías durante semanas o meses.
Con la comunicación sucede exactamente lo mismo.
No basta con querer hablar bien. Hay que practicar.
Por eso en las clases de teatro trabajamos aspectos que son fundamentales para cualquier persona, independientemente de su profesión:
- La respiración.
- La proyección de la voz.
- La dicción.
- La presencia corporal.
- La escucha.
- La gestión emocional.
- La capacidad de improvisar.
- La empatía.
- La seguridad al comunicar.
Todas estas habilidades son entrenables.
Cinco herramientas que utilizamos antes de hablar en público
Aunque cada persona necesita un trabajo específico, existen algunos ejercicios sencillos que ayudan a controlar los nervios antes de una intervención.
1. Respirar desde el diafragma
Cuando sentimos miedo tendemos a respirar desde el pecho, provocando tensión y ansiedad. Llevar la respiración al abdomen ayuda a recuperar el control y aporta calma al cuerpo.
2. Activar el cuerpo
Pequeños movimientos, rebotes suaves o ejercicios físicos muy sencillos ayudan a liberar tensión y a preparar el organismo antes de salir a escena o realizar una presentación.
3. Controlar el ritmo de la respiración
Un ejercicio muy útil consiste en inspirar durante ocho tiempos, mantener el aire cuatro y expulsarlo lentamente en seis. En pocos minutos el cuerpo comienza a relajarse.
4. Mirar a personas concretas
En lugar de intentar abarcar todo el auditorio, resulta mucho más eficaz elegir varias personas situadas en diferentes puntos de la sala y dirigirles el mensaje de forma natural. Esto crea una sensación de conversación en lugar de enfrentamiento.
5. Comunicar desde las imágenes
Cuando hablamos pensando únicamente en las palabras solemos sonar mecánicos. En cambio, cuando imaginamos aquello que queremos transmitir, nuestra comunicación se vuelve mucho más cercana, auténtica y emocional.
El teatro desarrolla habilidades para toda la vida
Después de más de treinta años dedicada a la interpretación y al entrenamiento de actores, tengo la certeza de que el teatro transforma mucho más que la capacidad de actuar.
Ayuda a desarrollar confianza, empatía, creatividad, escucha, inteligencia emocional y habilidades de comunicación que acompañarán a cualquier persona durante toda su vida.
Por eso, en On Set, entendemos el teatro como una herramienta de crecimiento personal además de artístico.
Porque no formamos únicamente actores.
Formamos personas capaces de comunicar, emocionar, liderar y conectar con los demás.
Y esa es una habilidad que será útil en cualquier profesión y en cualquier momento de la vida.


